Bengals 2017Opinión

5 Razones para el optimismo

Andrew Billings

3.- Relevo generacional

 

Llevábamos tiempo reclamando la necesidad de rejuvenecer la alineación defensiva. La presencia de Dansby, Peko o Maualuga estaba taponando las opciones de los jóvenes de dar el salto a la titularidad. Su tiempo ya había pasado, y eso lo podían ver todos excepto los entrenadores. Ahora no tenemos más remedio que hacerlo, y su falta de confianza (o exceso de prudencia) hace que lo hagan sin apenas experiencia de juego real. En todo caso, sea bienvenida la incorporación de sangre fresca a la unidad.

 

Billings o Glasgow aportarán frescura centro de la DL. Nadie duda de la entrega y el compromiso del bueno de Domata Peko, pero llevaba tiempo siendo una debilidad por la facilidad con que centers y guards le movían de la posición. Estos jóvenes no se lo pondrán tan fácil. Billings es una roca, y Glasgow un batallador incansable. Su energía compensará la inexperiencia.

 

Vigil o Minter sumarán velocidad al centro de la unidad de LBs. Maualuga llegaba al placaje, pero siempre entre 3 y 5 yardas después de donde debía haber atajado al corredor. Unos MLBs con mayor capacidad de reacción y aceleración para llegar a la jugada repercutirá en 2ºs y 3ºs downs menos cómodos para nuestros rivales.

 

En el SLB, Lawson como hemos dicho generará un pass-rush que era prácticamente inexistente con nuestros anteriores LBs. Por su parte, Evans aporta una habilidad en cobertura de la que también habían carecido sus predecesores como consecuencia de la edad (ya está bien de experimentos de jugadores pre-jubilados como Hawk, Dansby, etc.).

 

De igual manera, en la secundaria, el propio Pacman Jones se ha metido solito en una situación de difícil salida. Si no es suspendido por la liga (cosa que dudo, por las ganas que siempre le ha tenido Goodell), su declive empezó a aparecer el año pasado, y su edad (cumplirá 34 en Septiembre) no incita a pensar en una recuperación. Es hora de dar paso a Dennard (a quien se le va a pagar una barbaridad en 2018) y sobre todo a William Jackson, flamante 1ª ronda de 2016. Es innegable que Jones nos ha dado mucho más de lo que personalmente esperaba cuando se le fichó; pero su carácter también nos ha quitado, por lo que creo que su relevo resultará positivo para el equipo.

 

Aunque menos, en ataque también veremos caras nuevas. Los días de LaFell están contados (aunque imagino que no le cortarán este año) y tanto Boyd como Ross (sin descartar a Core o Malone) irán entrando más en juego en detrimento suyo. En la línea ofensiva echaremos mucho de menos a “Big-Whit”, pero aunque haya sido antes de lo conveniente, con 35 para 36 años, en algún momento había que pasar página. La solución (Ogbuehi) genera mucha incertidumbre, pero al menos saldremos de dudas sobre si es el jugador adecuado para tan complicada posición, o deberemos definitivamente buscar alternativas para 2018.

 

En suma, estamos ante una reconstrucción que para casi todo el mundo ha pasado prácticamente desapercibida. Y esto es lo mejor que se puede decir de un proceso de esta envergadura. Una inyección de energía renovada para dar el necesario impulso que precisa este proyecto.

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