Bengals 2019Draft 2019

Analisis del draft 2019

Ryan Finley – QB – North Carolina State

Foto: packinsider.com

 

Con el ánimo más bien bajo tras una decepcionante segunda jornada del draft, el tercer día nos despierta de golpe con el sobresalto de un trade-up. Enviamos a San Francisco dos cuartas rondas para subir 6 posiciones y hacernos con los servicios del QB Ryan Finley. Sorpresa por todos los lados. En primer lugar, porque en mi opinión, deberíamos antes haber cubierto otras prioridades; y en segundo lugar, porque no veía ninguna amenaza a la elección de este chico que justificase subir a por él.

 

Volvemos a North Carolina State, pero esta vez, a por su quarterback. En una promoción infame de QBs, de los pocos con un tamaño medianamente acorde a los estándares de la NFL, pero quien aún debe sumar músculo a su cuerpo. Este chico presenta una curiosa historia. Proyectado como titular en Boise State, tras una lesión (y un estilo de juego vertical que no encajaba en sus cualidades) perdió la titularidad. Se dedicó a estudiar y sacó dos años en uno, terminando así su carrera y pudiendo marcharse a otra universidad sin perder un año en el traslado. En NC State pudo lucir mejor, siendo 3 años titular, el último de ellos como capitán. Termina su periplo universitario con 3 carreras, por lo que si no es en la NFL, trabajo en otra parte no debería faltarle.

 

Como quarterback ya es otra cosa. Su amplia experiencia e inteligencia le hace ser un gran analista de defensas. Esta perspicacia fue su mayor aval de cara a nuestros entrenadores, que quedaron maravillados y no siguieron evaluando QBs, conscientes de que éste era su hombre. Antes del snap, perfecto, después es cuando vienen los problemas. Tiene una brillante precisión (más del 67%), pero la mayoría de sus lanzamientos son en la corta y media distancia. No tiene potencia de brazo para ejecutar pases largos con la puntería requerida.

 

Sus buenos números por tanto se deben más a las yardas tras la recepción, ya que otra de sus virtudes es la de colocar el pase a favor de sus receptores, complicando la acción de la defensa (llegó a acumular 339 pases seguidos sin una intercepción). No es un QB corredor, pero tiene la suficiente habilidad para salir del pocket y seguir mirando a sus receptores para completar el pase.

 

Tiene que mejorar su release, ya que es un poco lento para la NFL. Tampoco se devuelve bien ante la presión, que le llega más de la cuenta por empecinarse en su primera lectura. Sus detractores también le achacan no ser decisivo en partidos importantes. Es un gamemanager que no pasará de suplente, pero que ha tenido la suerte de recalar en una ofensiva West Coast Offense que es la que mejor se adapta a su estilo de juego. Como habéis visto, he estado describiendo a… Dalton.

 

Necesidad = 2. Sería necio afirmar que la posición de QB está firmemente solidificada en nuestro equipo. El contrato de Dalton se acerca a su conclusión, y con un nuevo entrenador sin ataduras hacia él, nadie pondría seria objeción a un cambio de rumbo en el puesto de signalcaller. La alternativa de un QB en contrato rookie frente a otro game-manager igualmente mediocre por unos 30 millones anuales es muy apetitosa. Por otro lado, las lesiones de Dalton también han puesto de manifiesto la necesidad de un suplente de garantía, mejor de lo que tenemos actualmente. Tras las reticencias de la directiva a incorporar talento en agencia libre (que no se nos moleste el pelirrojo), no podíamos salir del draft sin un quarterback.

Valor = 0. No sólo es una 4ª ronda alta. Es una cuarta ronda más 2 sextas. Por un jugador que apuntaba a salir en 5ª ronda. De nuevo, creo que aquí pecamos de precipitación. Quedaban por salir varios jugadores de características similares (es decir, quarterbacks cuyo techo es la suplencia) sin necesitar de tener que elegir alguno en este momento del draft.

Alternativa = 2. Para ser justos, creo que este apartado debo puntuar en función de los deseos de los entrenadores. Aquí no querían un QB que fuese un “cambio de ritmo” a lo que ofrece Dalton (como podría haber sido Jackson), sino un clon (de hecho, Finley también es pelirrojo). Un QB que en el desgraciado caso de tener que saltar al campo, no tuvieran que variar mucho el plan de juego. Un QB cuyas limitaciones no supusieran una amenaza para la confianza de Dalton. Bajo este prisma, nada que objetar: Finley es justamente eso.

Oportunidad = 0. Creo que debe resultar obvio que, antes que un jugador que, con suerte, no intervenga más que en pretemporada, deberían existir muchas otras opciones con mayor capacidad de hacer mejor a nuestro equipo. Se me ocurren por ejemplo los safeties Hooker y Gardner-Johnson, o los CBs Love y Johnson, o el OG Samia. Creo que perdimos una buena oportunidad de sumar talento en una elección todavía “de las buenas”.

Intangibles: = 1. Es un chico muy inteligente. En sólo 3 años sacó su carrera en Boise State. Después fue transferido a NC State, donde pasó otros 3. Es decir, lleva 6 años en college. Si con tan extensa experiencia, su juego sigue padeciendo amplias lagunas, no me hace ser muy optimista respecto a una significativa mejoría. En 2013 fue operado del hombro y en 2015 sufrió una lesión de tobillo para toda la temporada. Ese año fue arrestado por posesión de alcohol y resistencia a la autoridad (cargos menores).

Puntuación: 5 sobre 10

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